El pasillo que conducía a la habitación principal era más silencioso que el resto de la mansión. No era un silencio elegante. Era pesado.Como si el tiempo mismo se hubiera detenido entre esas paredes.
Evans caminaba al frente, con pasos firmes pero más lentos de lo habitual. Edith permanecía a su lado, sin hablar, entendiendo que ese tramo no necesitaba palabras. Al final del corredor, una puerta permanecía cerrada. Dos guardias discretos custodiaban el acceso. Karla no los había acompañado. Es