La mañana siguiente no llegó con calma.
Llegó con peso.
Con ese tipo de silencio que no alivia, sino que obliga a pensar en todo lo que se dijo la noche anterior… y en lo que no debería haberse dicho.
Edith abrió los ojos lentamente, tenía tantas cosas en la cabeza, tenía a Diana, estaba preocupada por ella, pero también algo más le golpeó la mente, el recuerdo del beso no era borroso, al contrario. Era demasiado claro. Demasiado presente y le habia gustado ser besada por Evans aunque estaban e