La calma seguía envolviéndolos.
Pero ya no era solo un refugio momentáneo.
Era algo más profundo.
Más real.
Más definitivo.
Diana permanecía entre los brazos de Jeremy.
Aún cerca.
Aún sintiendo el calor de su cuerpo.
Sus dedos descansaban sobre el pecho de él.
Trazando líneas invisibles.
Distrayéndose.
Pero su mente…
No estaba en calma.
Había algo que necesitaba saber.
Algo que comenzaba a tomar forma en su interior.
Porque ahora…
Todo había cambiado.
Ya no había mentiras.
Ya no había máscaras.