El aire de la noche era frío, pero Diana no lo sentía. Sus pasos eran inestables mientras avanzaba por el estacionamiento de la clínica, sosteniendo con manos temblorosas el borde de su abrigo. El uniforme de enfermera seguía sobre su cuerpo, pero ahora se sentía pesado. Extraño. Ajeno. Como si perteneciera a otra persona. Como si todo lo que acababa de ocurrir no fuera real.
Como si fuera una pesadilla.
Pero lo era. Cada palabra. Cada mirada. Cada mentira.
El vehículo de Edith estaba estaci