Una mirada intensa.
Persistente.
Que quemaba.
Jeremy abrió los ojos de inmediato.
Giró lentamente el rostro hacia la residencia posterior.
Las ventanas estaban en penumbra.
Pero en uno de los balcones…
Había una figura.
No podía distinguir el rostro con claridad.
La distancia y la luz jugaban en su contra.
Pero era una mujer.
Su silueta era delicada.
El viento movía suavemente su cabello.
El corazón de Diana comenzó a latir con fuerza cuando sus ojos lo encontraron.
Incluso desde