—Eso no es verdad Señora, debería de ver a un psiquiatra porque esta creyéndose su propia mentira.
Leopolda alzó una ceja.
—¿Ah, no? —Se enderezó. —Entonces dime—¿Por qué está con ella?
Diana no respondió. Y ese silencio. Fue suficiente.
—Porque la eligió —Continuó Leopolda.
—Porque ella es la mujer que le conviene.—La mujer que está esperando a su hijo —Cada palabra era calculada para destruir.—Y tú —La miró de arriba abajo. —No eres nada.
Edith dio un paso al frente.
—Ya basta—
Pero D