El hallazgo ocurrió pocos minutos después de la medianoche.
La lluvia seguía cayendo sobre los restos de la Villa Ambrosetti.
Las luces de emergencia iluminaban las ruinas.
Las sirenas continuaban sonando.
Los equipos de rescate llevaban días trabajando sin descanso.
Y aunque el cansancio comenzaba a reflejarse en cada rostro, nadie estaba dispuesto a detenerse.
No cuando Jeremy Ambrosetti y Diana Ambrosetti seguían desaparecidos.
No cuando aún existía la posibilidad de encontrarlos con