Cap. 31: Entrega total.
En ese momento, Mike apartó a Lucía bruscamente, mirándola con frialdad.
—No vuelvas a hacer eso, Lucía —advirtió, con voz firme y contenida—. Estoy casado, y lo sabes muy bien.
Lucía, sorprendida por su reacción, intentó mantener su compostura, pero él ya se había girado, ignorándola por completo.
De repente, escuchó risas y murmullos que resonaban desde el salón. Al girarse, vio a Stella en el suelo, cubierta de restos de pastelillos y rodeada de invitados que no ocultaban sus burlas. La furi