Al caer sobre él no sólo sentí su pecho, también sentí la dureza debajo de su pantalón. Me quejé.
-¡¿Esto es en serio Keller?!
El idiota sólo sonrió casi con orgullo.
-¿Qué pasa?
-¡¿Cómo que qué pasa?! Estás... Estás...
-¿Duro? ¿Excitado?
Mis ojos se abrieron como dos gigantescos pozos y sentí como comenzaba a sonrojarme.
-S... Si...
-Ja ja ja.
-¡¿De qué te ríes?!
Quería levantarme de encima de Adam pero sus manos ya habían rodeado mi cintura, era muy fuerte impidiéndome levantarme.
-¡Déjame le