Emma y yo nos besamos un par de veces más antes de separarnos para comer.
-¡Ah! ¡Adam!
Senté a Emma en mis piernas.
-Comerás aquí, sentada en mis piernas...
-Pero... Es incómodo para ti.
-No lo es en lo más mínimo amor...
-...
Corté la carne en trozos y tomé uno con un tenedor y se le di en la boca a mi Emma.
-¿Estás tratando de redimirte?
-Si...
-Ja ja ja.
Adam... Mírame...
Me besó.
-Sé que te sientes culpable, pero déjalo atrás, si avanzas con culpa, la culpa jamás se irá y siempre habrá