-¿A dónde vamos?
Tengo que ir a mi pastelería.
-No mi amor, no habrá pastelería el día de hoy, el día de hoy iremos juntos a nuestra casa en la playa.
Necesitas descansar Emma y yo necesito consentirte y compensarte por ser un idiota.
-Pero...
-Pero nada Emma.
La jalé hacia mí y la recosté contra mi pecho.
-Tu corazón late intenso.
-Es por ti, mi corazón late así por ti Emma...
-...
Se ruborizó, me sentía como un tonto, sentía que habíamos regresado al inicio todo por mi culpa, Emma no decía nada, pero no hacía falta, era yo quién se sentía así, culpable.
Se quedó dormida durante todo el camino y no pude hacer nada más que acariciar su hermosa carita.
Llegamos a la casa de la playa y ella quiso bajar por su cuenta.
-¡¿Qué haces?!
-Te llevaré adentro.
-Pero puedo… Puedo caminar.
-Puedes pero yo no quiero que lo hagas Emma. Déjame llevarte.
-...
-Ja ja ja.
Te sonrojaste.
Cargué a Emma y la llevé hasta la habitación en la que dormiría, la bajé con mucho cuidado sobre la cam