Una delgada y fina lágrima rodó por su mejilla empapando su dulce rostro, la angustia había terminado para convertirse en un dolor aún más profundo, había sido traicionada y burlada de la peor manera.
Harper no podía creer que su mala suerte fuera tan lejos.
Sentía que cada vez que se permitía bajar la guardia y entregar su confianza, la vida se encargaba de golpearla con más fuerza.
Su cuerpo comenzó a temblar de manera incontrolable, la frustración, el engaño y el dolor se mezclaron en una