No soy tan fuerte...
Harper decidió ir al hospital a visitar a su hermana, el único pilar que le quedaba en el mundo y la única persona por la que valía la pena mantener la fuerza, aunque por dentro sintiera que se estaba cayendo a pedazos.
La habitación del hospital permanecía en un silencio en el que se podía escuchar sus propios pensamientos con claridad, interrumpido únicamente por el pitido rítmico y constante de los monitores de signos vitales.
Se acercó despacio a la cama y se ubicó a su lado, tomó la mano