Luego de aquella noche cargada de estrés y presión, Harper luego de lavar su cuerpo se dirigió al comedor con el estómago hecho un nudo.
La tensión de la noche anterior aún la sentía en los hombros, y la urgencia de que la junta de esa mañana saliera perfecta la mantenía en un estado de alerta constante.
Al entrar, encontró a Austin sentado de manera erguida alrededor de la mesa, estaba tomando el desayuno con una rigidez que hacía juego con la tormenta en sus ojos oscuros.
En cuanto Harper t