Él salió de su despacho, cansado luego de estudiar cada línea de los últimos contratos, dispuesto a descansar para prepararse para lo que se venía. Antes de seguir caminando notó la casa en silencio, al entrar a la biblioteca, la luz del escritorio estaba encendida.
Harper lo esperaba allí, seguía vistiendo el traje de la mañana, aunque se había quitado los tacones. Frente a ella, la computadora mostraba los gráficos de cierre del mercado y a un lado descansaban las mismas carpetas que él había