Andrea le dio cuatro pasos de ventajas a su víctima, e hizo resonar sus tacones al compas de los de la pelirroja, la siguió como su sombra, si es que hubiese luz, para provocar alguna, la vio girar y avanzar en un callejón, y cuando se percató que doblaría una vez más, para poder regresar al bar, supo que Melisa la había descubierto.
— No te creí tan miedosa. — susurro y la densa noche se volvió un poco más terrorífica, al menos para Melisa.
— ¿Andrea? — indago casi a grito, aunque más que preg