Mia apretaba sus manos con fuerza, sus nudillos blancos eran testigos del esfuerzo que hacía para no romper en llanto, quito su mirada de Takashi, para clavarla en un punto fijo del suelo, como quien busca una hormiga, como quien busca una razón a tanto pesar, mientras sus labios temblaban levemente, revelando la tormenta interna que la consumía. Takashi observaba cada detalle de su postura, la rigidez de su espalda, la manera en que sus hombros se encogían como si intentara protegerse del dolo