En la mente de Takashi, la indignación crecía como una tormenta. ¿Cómo podían los padres de Mia haber sido tan crueles, tan insensibles a sus propios deseos y necesidades? La prepararon para el matrimonio, la despojaron de su niñez y de la inocencia que la acompañaba con tan solo 11 años, la sola idea de que alguien pudiera hacerle tal cosa a Mia, a su Mia, era insoportable.
Su rostro se oscureció aún más, sus mandíbulas se apretaron al punto de que los músculos de su cuello se tensaron de form