Takashi despertó un poco más tarde de lo habitual, y apenas abrió los ojos, una ola de felicidad y euforia lo envolvió, recordando la maravillosa noche que había pasado con Mia, su Mia, pensó dándole las gracias a todos los espíritus.
Nunca en su vida se había sentido tan pleno y lleno de esperanzas y casi con miedo de que nada sea real, por lo que giró su cabeza para ver a su esposa, y respiro con tranquilidad por solo observarla, dormida a su lado, mientras su corazón se llenó de ternura, Mia