¿Había muerto? ¿el avión había caído? ¿su alma vagaba esperando renacer? No lo sabía, y tampoco le importaba, solo queria permanecer así, por siempre si es que fuera posible, probando esos labios carnosos, suaves, con un claro tinte inocente, y el tigre que Takashi llevaba dentro rugió con gusto, pero, aun así, insatisfecho.
— Takashi. — murmuro entre sorprendida y adolorida la rubia, pues el instinto del mayor gano finalmente y mordió el labio inferior de Mia.
— Lo siento, lo siento mucho. — a