La noche no había terminado, para algunos… apenas comenzaba, después de salir del restaurante, Ailen West no regresó al Pent-house. No lo necesitaba. No quería. Aquel lugar, que en otros momentos le parecía un refugio, ahora le resultaba incómodo, frío… casi ajeno, porque algo había cambiado y no precisamente en Alexander, sino en ella, el encuentro con el doctor no había sido casual. O al menos, no del todo. El destino había jugado sus cartas… pero Ailen supo leerlas con rapidez.
Desde el prim