La pista privada estaba envuelta en un movimiento inusual.
El cielo, gris y pesado, parecía acompañar el estado emocional del hombre que acababa de descender del avión. El viento arrastraba un frío seco, cortante, que golpeaba el rostro con una crudeza incómoda… pero nada de eso lograba compararse con lo que Alexander llevaba dentro.
Su figura apareció en la escalerilla con una presencia imponente.
Vestía completamente de negro.
Un abrigo largo perfectamente estructurado, camisa oscura, pan