El aire en la casa era distinto, después de que Alexander confirme todo lo necesario solo le faltaba algo y era hablar con la nana de las niñas antes de ir por su esposa.
Había algo en el ambiente que no podía explicarse con palabras simples. No era solo tensión… tampoco era únicamente tristeza. Era una mezcla de emociones profundas, intensas, que parecían haberse acumulado durante años y que ahora comenzaban, poco a poco, a encontrar un lugar donde asentarse.
Alexander permanecía de pie en m