Isabella Romano
Han pasado ya dos días desde el ataque y tenía que admitirlo. Estaba asustada.
No estaba asustada por morir o que Il Serpente me hiciera daño, sino asustada de que dañara a Luca, la personita más valiosa e importante que tenía en mi vida.
Salvatore había aumentado la seguridad del edificio y por el momento no tenía permitido salir si no era realmente necesario. Y para ser sincera, salir era una de mis últimas opciones. No quería arriesgar a Luca otra vez.
Apagó el fuego de la