La mañana siguiente llegó demasiado pronto.
Lyria apenas había dormido.
La conversación con su hermano, las risas de las concubinas y el peso de la acusación contra Rowan seguían dando vueltas en su mente como una tormenta que no encontraba salida. Pero entre todos esos pensamientos, uno había terminado imponiéndose.
Si quería sobrevivir… debía empezar a actuar.
No podía esperar a que el rey se acercara.
Debía acercarse ella.
Frente al espejo de su habitación, observó su reflejo con atención. E