Al día siguiente, el patio estaba lleno.
La familia completa se reunió para despedirla. Tíos, primas, sirvientes. Nadie sospechaba nada. Nadie miraba con desconfianza.
Todos veían a Lady Elinor Avelyne.
El carruaje aguardaba listo.
El hermano mayor, serio y erguido, montaba ya su caballo. Era un hombre de hombros amplios, expresión dura y mirada orgullosa.
—Hermana —dijo cuando Lyria se acercó—. Hoy honras a nuestra casa.
Lyria inclinó la cabeza.
—Haré lo que se espera de mí.
El hermano