Isa
Nunca imaginé que un día terminaría caminando detrás de Gabriel Moretti, dentro del corazón mismo de su imperio.
Tampoco imaginé que sentiría… esto. Una mezcla absurda entre incomodidad, curiosidad, y algo más que me niego a nombrar.
La puerta del ascensor se abre con un sonido suave, casi elegante, y el mundo Moretti se despliega frente a mí.
Y es inmenso.
Sofisticado.
Perfectamente organizado. Y lo peor… terriblemente impecable, tal como él.
Gabriel camina un paso por delante, saludando co