Gabriel
Luka es un desgraciado… pero es útil.
Lo sé desde hace años.
Y mientras observo cómo Isa intenta ocultar su sonrisa por culpa de sus idioteces, lo confirmo:
Baja la guardia con él. La pequeña Santorini no confía en mí, no confía en esta casa, no confía en su propia sombra… pero Luka rompe defensas sin esfuerzo.
Justo lo que necesitaba.
Un caballo de Troya no se empuja con fuerza. Se invita a cruzar la muralla.
Y hoy, por primera vez, veo en sus ojos algo que no es furia ni desconfianza a