Isa
Gabriel acaba de cerrar la puerta. El eco de su enojo todavía vibra en mi pecho. Me quedo sentada un largo instante, con el celular entre las manos, mirando la pantalla que aún muestra el mensaje desconocido.
Respiro hondo.
Una vez.
Dos.
Pero la calma no llega.
Lo que sí llega… es otro mensaje.
No del mismo número.
Otro.
Uno que conozco demasiado bien.
Adrien.
Mi corazón da un brinco doloroso.
Sé que no quieres saber de mí, pero me enteré que has tenido un altercado con tu padre.
Si necesit