Gabriel
(Unos minutos antes)
No recuerdo la última vez que perdí el control de esta manera.
No por ira.
No por estrategia.
No por ambición.
Sino por ella.
Isabela está bajo mis manos y, por primera vez en mi vida, no siento prisa. No siento urgencia. No siento esa necesidad brutal de dominar, de tomar, de imponer.
Siento otra cosa.
Responsabilidad.
Respeto.
Y una necesidad casi dolorosa de hacerlo bien.
—Mírame —le pido en voz baja, apenas un murmullo contra su piel.
Tiembla. No retrocede, pero tampoco avanza. Está justo ahí, suspendida en ese punto frágil entre el deseo y el miedo.
Levanta los ojos.
Dios.
Hay tantas emociones cruzándole el rostro que me cuesta respirar. Nervios. Expectativa. Confianza. Y algo más profundo… algo que no quiero nombrar porque si lo hago, se vuelve real.
—Estoy aquí —le digo—. No tienes que apresurarte. No tienes que demostrar nada.
Asiente, tragando saliva.
—No tengo miedo de ti —susurra—. Solo… no sé cómo se supone que esto se sienta.
Eso me parte.
Me