Isa
Las palabras parecen ajenas al salir de mis labios, porque nunca me imaginé pidiendo algo así.
Pero lo cierto es …. Que lo deseo. Desde hace unos días cuando puso sus manos en mi cuerpo, cuando me L orgasmo me arrasó y me borró hasta los malos recuerdos, no puedo dejar de pensar en ello.
Pero no solo en eso, no dejo de pensar en Gabriel haciéndome lo mismo.
Puedo sentir sus ojos en los míos, esperando a que cambie de opinión. No lo haré.
—¿Estás segura de lo que estás pidiéndome, Cara mía?