Capítulo 119
Giorgio estaba de pie en la habitación acomodandose la ropa, con la mandíbula apretada y lleno rabia, Laura ya no estába en su control.
—Tú me diste tu palabra —dijo él, señalándola con el dedo—. Me prometiste que serías mi segunda esposa. No voy a permitir que te retractes ahora.
Laura lo miro enojada , temblando, pero habló firme.
—Ya no estoy obligada a nada —respondió—. Recuperé a mi hija sin ti. No voy a cumplir ningún trato.
Giorgio dio un paso hacia ella, para intimidarla.
—No juegues conmigo, Laura. No sabes de lo que soy capaz cuando alguien me toma por tonto.
Camila se interpuso de inmediato, poniéndose frente a su amiga.
—Ya basta —dijo—. Tú manipulaste a Laura desde el principio. Aprovechaste su dolor. No voy a permitir que la sigas usando.
Giorgio la miró con desprecio.
—Tú no te metas —levanto la voz —. Esto no tiene nada que ver contigo.
—Sí tiene que ver —respondió Camila sin bajar la mirada—. Porque ella es mi familia. Y no voy a dejar que la obligues a