Capítulo 119
Giorgio estaba de pie en la habitación acomodandose la ropa, con la mandíbula apretada y lleno rabia, Laura ya no estába en su control.
—Tú me diste tu palabra —dijo él, señalándola con el dedo—. Me prometiste que serías mi segunda esposa. No voy a permitir que te retractes ahora.
Laura lo miro enojada , temblando, pero habló firme.
—Ya no estoy obligada a nada —respondió—. Recuperé a mi hija sin ti. No voy a cumplir ningún trato.
Giorgio dio un paso hacia ella, para intimidarla.