Capítulo 35
Camila abrió los ojos sorprendida, Adriana se quedó en shock.
—¿Qué? —preguntó sin poder creerlo.
—Tú ya no puedes humillarla —dijo Ronaldo—. Y si no te vas ahora mismo, puedo hablar de ya sabes que, así que deja de molestarla.
Adriana apretó la mandíbula, lanzó una mirada de odio a Camila y salió furiosa.
Adriana dejó la joyería golpeando la puerta al salir.
El jefe de Camila se acercó, avergonzado.
—No sabía, señora… perdóneme por el trato…
—No se disculpe, el señor está equivocad