Capítulo 87
Laura salió furiosa del consultorio. No necesitaba más pruebas: Adriana no quería que su hermano recordara, y no iba a dejar que lo siguiera lastimando
Al llegar a casa, la busco directamente en el comedor de la mansión, donde Adriana tomaba el te como si nada.
—¿Por qué no estás ayudando a Luciano con los ejercicios de memoria? —le exigió—. ¿Qué ganas con mantenerlo en ese estado?
Adriana levantó la mirada con soberbia
—Qué lindo verte tan preocupada, Laura, pero no voy a permitir que me juzgues. deberias hablar con tu mejor amiga Camila, ya que quieres que sea tu cuñada, deberías molestarla a ella y dejarme a mi en paz
Laura sonrió incredula
—¿Me estás echando de mi casa?
Adriana sonrió aún más cínica
—Esta es mi casa. Soy la señora Ferrer, ¿te quedó claro? Puedo hacer lo que quiera, incluso prohibirte la entrada
—No voy a permitir que te salgas con la tuya. Por ahora guardaré silencio por el bien de mi hermano, pero voy a hacer todo lo que sea necesario para aleja