Ella lo miró, todavía con las mejillas sonrojadas, no quería perderlo y para eso tenía que demostrarle que podía complacerlo
—Quiero sentirte, como tú lo desees
Santiago la besó lento
—Gracias, amor.
Se quitó el condón y lo dejó a un lado. Volvió a entrar muy despacio. Los dos soltaron un gemido largo.
—Te lo dije… —dijo él, moviéndose apenas—. ¿Lo sientes?
Hope cerró los ojos, sintiendo cada centímetro sin barrera.
—Es… increíble. Mucho mejor.
Empezaron a moverse otra vez, más lento, más inte