Capítulo 80
Laura no había podido dormir desde que vio a Vicente. El beso, sus palabras, la manera en que la miró… todo le daba vueltas en la cabeza.
Estaba a punto de tener a su bebé, y se preguntaba si debía decirle la verdad, Vicente seguía siendo el amor de su vida, aunque intentara convencerse de que Alejandro era su presente.
Esa mañana, lo llamó.
—Necesito verte —le dijo mientras sus manos temblaban.
Vicente contestó enseguida.
—Dime dónde y cuándo.
Se citaron en un pequeño hotel, el mismo donde solían encontrarse en secreto.
Era un lugar discreto, lejos de todo, Laura se escabulló de casa mientras una de las enfermeras distraía a Alejandro.
Le costaba caminar por el peso del embarazo, pero la necesidad de verlo era más fuerte que la incomodidad física
Cuando abrió la puerta del cuarto, Vicente ya estaba allí, el se acercó y la besó, ese beso era la señal de que aún se amaban con locura.
—No puedo dejar de pensar en ti —le dijo él, sujetándole el rostro—. He intentado olvidar