Capítulo 6. La Primera Rendija
Alejandro Cross
La casa estaba inusualmente silenciosa para ser tan temprano. El sol apenas se filtraba por las ventanas altas del comedor, iluminando con matices dorados la madera pulida de la mesa principal. El café humeaba en mi taza, fuerte y amargo, tal como lo necesitaba después de la noche que habíamos compartido… o sufrido, según se mire.
Porque Ivy me había rozado dormida. Porque había sentido su cuerpo blando y caliente contra el mío, su respiración errática, sus caderas buscándome i