Me quedé mirando el techo en la penumbra. Las luces de la ciudad se filtraban a través de las cortinas entreabiertas, dibujando líneas suaves y plateadas en el techo alto. Intenté cerrar los ojos de nuevo, pero cada vez que lo hacía, mi mente daba vueltas como un carrusel descontrolado. El colchón era perfecto, demasiado perfecto. Las sábanas tan suaves que sentía que me hundía en ellas, pero mi cuerpo no se relajaba. Era como si cada músculo recordara que estaba en un lugar extraño, en una cam