No sentí que todo estuviera perdido, pero tampoco sentí alivio.
Lo que sentí fue algo mucho más difícil de definir.
Una especie de equilibrio frágil, como si estuviéramos caminando sobre una superficie que todavía no sabíamos si iba a sostenernos… o romperse bajo nuestros pies en cualquier momento.
La reunión continuó.
Después de Sebastián, nadie hizo comentarios sobre lo que había dicho. Nadie le dio consejos, nadie lo felicitó. Simplemente, la dinámica siguió su curso, como si cada historia t