En esa cama cayeron como si el mundo hubiera dejado de existir para ambos. No hubo pausas, no hubo lógica, no hubo espacio para dudas. Todo lo que los rodeaba se desvaneció en un segundo, arrastrado por la intensidad de lo que sentían. Estaban fuera de control, completamente consumidos por un impulso que llevaba demasiado tiempo contenido, demasiado tiempo negado.
Se encontraron sin pensar, sin medir consecuencias, sin detenerse a analizar lo correcto o lo incorrecto. Solo estaban ellos… y ese d