EZRAN
Permanezco inmóvil un instante después de ese beso, aún sin aliento. Cada respiración parece ralentizada, como si el tiempo también dudara. Pero sé lo que debo hacer. Extiendo la mano hacia Gracias.
— Baja conmigo.
Ella me mira, desconfiada, los ojos muy abiertos.
— ¿Por qué?
— Lidia sigue ahí… quiere hablarme. Y yo… prefiero que estés conmigo. Que estés ahí cuando lo diga todo. No quiero malentendidos.
Ella frunce el ceño, vacilante. Su cuerpo tiembla ligeramente mientras posa su mano fr