GRACIAS
La maleta está abierta sobre la cama.
Cada prenda que doblo me corta un poco más la respiración.
No estoy empacando cosas, estoy arrancando pedazos de mi vida. Me duele tanto... no quiero irme pero... debo hacerlo... ¡sé que ya no tengo nada que hacer aquí!
El papel de la pared me parece más amarillo, la luz más cruda.
Todo parece juzgarme: la silla donde él se sentaba, la taza desportillada que le gustaba, incluso el espejo.
Ya no quiero ver nada.
Cierro el cierre. El ruido metálico ch