INÈS
Cierro la puerta detrás de mí con un golpe seco, casi teatral, dejando resonar mi ira en el apartamento vacío. Cada paso sobre el parquet me acerca a mi plan, y sin embargo, la soledad que me rodea no es nada comparada con la quemadura de la humillación. Ezran… ese muro helado, esa mirada impasible que ha aniquilado mis intenciones. Ha destruido mi estratagema antes incluso de que pudiera ponerla en acción, y por primera vez, siento esa rabia pura, fría, que se infiltra en mis venas.
Graci