GRACIAS
La noche me encontró en la carretera.
No encendí la radio.
Sin necesidad de palabras, sin necesidad de música.
El silencio me basta, denso, casi vivo.
Los faros dibujan sombras que bailan en los troncos, se deslizan sobre los charcos, se desvanecen al instante.
Y entonces, de repente, aparece.
La casa.
Está ahí, diminuta, borrada por las zarzas y el tiempo.
Los muros rezuman, la piedra se desmorona.
Pero la reconozco.
No he vuelto desde… hace más de quince años.
Aquí es donde viví antes