ÉZRAN
El silencio de mi casa me pesa.
La cama está fría a mi lado, vacía, como un eco de su ausencia.
Siento el vacío de sus gestos, de su aliento, de su presencia ligera.
Cada segundo que pasa me grita que ella se ha ido, lejos, y que no sé dónde.
No puedo dormir.
No quiero.
Contacto a mis mejores elementos, Aurore y Malik.
—Gracias se ha ido a su casa. La encuentran, la siguen. No la dejen nunca sola. Cada movimiento debe ser discreto pero preciso.
Cierro los ojos y la imagino en el bosque, s