### **El frío del calabozo y la traición**
El frío me despertó antes que el dolor. O quizás fue el movimiento sutil dentro de mí, un recordatorio de que aún no estaba sola. Mis hijos se movían, pequeños y fuertes, como si su voluntad pudiera sostener la mía. Abrí los ojos lentamente, la humedad del calabozo me calaba hasta los huesos, el aire olía a óxido, tierra y desesperanza. Estaba encadenada de pies y manos, pero esta vez las cadenas no eran simples. Sentía una presión extraña en el pecho,