Rey Alfa Cael Donovan
El aire en el gran salón pesaba como plomo.
Las enormes columnas de piedra parecían aplastarme, los tapices antiguos colgaban como testigos mudos de cada error que había cometido.
Frente a mí, alineados como una fila de jueces, estaban los miembros del consejo.
Henrik al centro, con su expresión fría y dura, los labios apretados, la mirada clavada en mí como una lanza.
A su derecha, Marius, el anciano alfa de la manada del este, con su bastón adornado con huesos tallados.