El aire en el apartamento se había vuelto denso. La presencia de Hades, la tensión entre mis hermanos, y la mirada preocupada de Macarena lo hacían todo aún más incómodo.
Todos los ojos estaban puestos en mí, quien, a pesar de intentar mantener la calma, sentía la presión sobre mi pecho, como si el mundo estuviera colapsando a mi alrededor.
Hades, sin embargo, solo parecía molesto porque nos interrumpieron.
Sus ojos se mantuvieron fijos en los de Dante, reflejando poder como si estuviera defend