Hades avanzó con cautela por el apartamento, con su respiración entrecortada mientras recorría el pasillo oscuro, los pasos retumbando en el suelo de madera.
Su mente estaba un torbellino de pensamientos confusos, pero algo en su interior le decía que tenía que seguir adelante, que no podía quedarse sin hacer nada.
Al llegar a la puerta de la habitación, vio que la luz de la lámpara de noche estaba encendida. Eso lo hizo detenerse un momento. ¿Dónde estaba Elena? No podía entender por qué se ha