Elena estaba emocionada. Tras regresar de su luna de miel una semana en París, no podía esperar para ver a su mejor amiga Leila y contarle todo sobre el viaje. Había elegido cuidadosamente algunos regalos únicos que sabía que a Leila le encantarían: un perfume exclusivo, un libro raro en francés y un pequeño colgante con forma de torre Eiffel.
—¿Crees que estará en casa? —pregunta Hades mientras conducía hacia el apartamento de Leila.
—Por supuesto, ella no tiene motivos para andar por ahí. Lei